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Disco vital de datos


 Viralizó anuncios directos por los puntos, a veces esperaba ubus y resolvía trivias para sumar puntos adicionales. Existían laboratorios que ofertaban pequeñas transferencias para experimentar combinaciones. 
 Había leído entradas desde la primera conexión, la segunda, hasta las VDD4, y cada instalación exitosa contaba. Algunos permitían salidas vigiladas, "vendrán las lluvias suaves", decía la publicidad, tenía dos posibilidades: volver a casa sabiendo los compendios, o quedar en la camilla hecho un Valdemar.
 Trescientos sesenta y cinco mil millones de archivos procesados de un golpe, y no mostraba el desvanecimiento o la confusión que advertía el folleto, más bien vitalizado, rejuvenecido, fortificado, los recuerdos se resolvían distinto, todo el mundo sabía que llamaba. Creían estar cerca de la presencia más maravillosa, el poder de Dios, había quienes arrebolaban un nuevo profeta y el Juicio.
 Anotaron. Tantos escribientes programados como ordenadores calculando cifras extraordinarias de números irracionales. Pero antes de las copias la gracia era adivinar, test, cuadros, diagnósticos, recitar puntos de relación con circunstancias del pasado que aún no habían ocurrido, podía describir la historia de las personas que llamaron al programa, en vivo, por eso sumaba puntos donde estuviera.

 Los canales hicieron girar el trompo hasta que los experimentos de transferencia de información en seres humanos a través del Vital Disk Data fueron prohibidos.


Simón del desierto, L. Buñuel

Del final de la eternidad


   Ubicación real. División Tercera / cuarto Segmento. Plano Inferior Final, código: tres cuartos de arena...
- ¿Porqué tú, que promulgas la creación, que pliegas mis motivaciones, me empujas a construir y destruir? - dijo no sin temor, el que lo había visto todo, luego el monitor F27 oscureció su pantalla.
- ¿Permanecéis todavía? Sin referencias será imposible, por más que traigáis otra docena de pensadores de una era anterior, con todos los desarrollos teóricos envueltos en un caramelo con gusto a manzanas terrestres, aunque dudéis de los manuscritos hallados en los mares muertos - dijo el principal, luego activó el modo suspender.
  

   El final era inexorable. Evaluaban la posibilidad de un gambito, entregar el embrollo a los revolucionarios.
- ¿Quién puede asegurar una conexión eterna al chip? ¿Quién puede traer un documento certificado por los dioses, o en ley alguna la forma de reivindicar esta confianza al consejo? - Preguntó K-15.
- Están esperando un milagro de otro principal, sus arietes derriban nuestro conocimiento, se ha abierto una herida en el universo, nadie quiere empezar a tirar los dados - F41 dio de baja su conexión vital, hibernando por tiempo indeterminado.
- No se puede solucionar con palabras. Nadie puede, y es mejor administrar nuestras energías para otros tiempos - dijo J11 y suspendió.
- Lo mejor que escuché en ciento treinta segmentos terrestres - C66.
   Todos los monolitos fuera del sistema, el estudio principal de pensamiento e imaginación ya no pertenecía al conjunto de posibilidades que tenía la Vida para estirar su existencia. Todos, incluso Él, aguardaban el final.


Seele, 新世紀エヴァンゲリオン

La forma perfecta

Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas [...]
Bécquer
  
  No estaba en el sitio correcto, por un momento creí que era otro el que estaba. No encontré el objeto contundente del que habían hablado, tampoco pude suponer un móvil para tanto desastre. Proceda, doctor, dijeron, y no supe por dónde empezar.
   En el proceso apunté los detalles que en un futuro cercano podrían ser utilizados para el estudio de los hechos. El ventilador giraba lentamente. La ventana estaba cerrada. La alfombra tenía ciertas irregularidades en una esquina. Las huellas sobresalían del picaporte. El reloj estaba detenido a las tres. Había restos de ceniza en las fotografías junto al velador y un teléfono destrozado.
  Extirpé cada evento, inferí en la maraña de lo real. En la derecha el cuchillo, en la izquierda la víctima. El poder de destrucción contenido, inmóvil, las paredes sangran, las cortinas están quietas y sangran, la cama también es un infierno de sangre, el suelo y el aire queman, morir era una injusticia, duda, mira… Desespera, patea la silla, grita, arrasa bibliotecas, despedaza papeles, parte cuadros, rompe los objetos, muele cada artefacto, enciende un cigarrillo, lo consume, enciende otro, arroja el paquete contra un rincón. Una marejada de lágrimas lo arrastra hasta las sábanas, luego nada en el mar.
  
Tarde de domingo